La Abuela ahorradora

FINANZAS EN PAREJA

El amor mueve montañas. Pero hay algo más que las mueve, el dinero. Cuenta la Abuela que el refrán dice: cuando el dinero sale por la puerta, el amor salta por la ventana.

Es muy triste pero muy real. La escasez de dinero destapa muchas veces si realmente nuestra pareja está con nosotros por amor a nosotros o por amor al dinero.

Sea como fuere. No quiero ser agorera. Vamos a partir de la premisa de que lo vuestro es amor y del bueno.

Como cada uno es de un padre y de una madre, es preciso y necesario que afloren diferencias entre vosotros. La Abuela dice que amor sin discusión, es de preocupación.

NOTA IMPORTANTE: discusiones respetuosas y sin abusar 😉

Si ahora yo os pregunto cuáles son los principales motivos por los que discutís con vuestra pareja, sin ser adivina os digo que entre el TOP 10 se encuentran:

  1. Por tonterías.
  2. Por la educación de los niños.
  3. Por temas económicos.

Vamos a por el tema económico.

Cuando  se camina juntos y se tienen objetivos comunes, es más fácil construir un patrimonio conjunto. La transparencia es el tema clave aquí. De ello la importancia de ser claros y sinceros desde un principio.

LA UNIÓN HACE LA FUERZA.

En el momento en el que empezamos a compartir con nuestra pareja algo más que ratitos agradables, cuando empezamos una vida en común y las finanzas pasan a ser cosa de dos, es importante revisar tres aspectos clave:

  1. Poner orden.

Llámame pesada sí, pero establecer un presupuesto realista es el primer paso que debemos dar para iniciarnos en el maravilloso mundo de nuestras finanzas personales. ¿Cómo establecernos este presupuesto? Siguiendo los pasos que te expongo a continuación:

  • Saber de cuánto dinero vamos a disponer cada mes.
  • Establecer cuáles son los gastos principales del mes. Para ello, puedes ayudarte de la plantilla mensual de la Abuela.
  • Por supuesto, que los gastos no superen a los ingresos.
  • Organizar nuestra economía. Es decir, qué porcentaje se nos va a ir en gastos fijos, en gastos corrientes y qué parte destinamos al ahorro. Modalidades hay muchas, la Abuela te muestra su receta preferida aquí.
  • Marcaos un objetivo de ahorro mensual.
  • Pre-ahorro. Apartad la cantidad de dinero que habéis acordado ahorrar nada más ingresar la nómina. A tiempo de rescatarlo si lo necesitamos siempre estamos.
  • Tened un fondo para emergencias. Siempre pueden surgir gastos no esperados que nos trastocan el presupuesto mensual. Ahí es cuando trabaja el fondo de emergencia.

2. Esto es cosa de dos.

Al igual que en las tareas domésticas la responsabilidad debe ser de dos, en lo financiero ocurre lo mismo. Es importante asignar las tareas financieras de las que se va a encargar cada uno. Con tareas financieras me refiero a abordar asuntos como: estar pendientes de cuando llegan los principales gastos y que haya fondos suficientes, revisar la cuenta diaria o semanalmente, gestionar el fondo de emergencias, gestionar el ahorro y la inversión, entre otras.

Pero antes de asignar estas tareas, sería conveniente aclarar qué cantidad de dinero va a aportar cada uno a la economía familiar en función de sus ingresos y qué parte se queda para sí mismo, o si por el contrario acordáis que todo el dinero que entra pasa a ser común.

3. Punto de encuentro.

Como os decía antes, cada uno es de una madre y de un padre. Y, como para muchos otros aspectos de la convivencia, cada quién tiene su personalidad y su forma de afrontar la vida.

Lo más habitual es que vuestros perfiles financieros no coincidan. Puede que tu pareja sea más arriesgada o derrochadora que tú. O, por el contrario, puede que sea más precavida y ahorradora que tú. En fin, combinaciones tienes todas las que quieras.

Dicho esto, ambos deben escucharse y empatizar. Y, a partir de aquí, definir una estrategia común que espero que os traiga mucha abundancia y prosperidad en lo económico y en lo personal.

Como siempre, encantada de escuchar vuestras experiencias personales en cuanto a las finanzas en pareja. Un abrazo!!

Joven Economista. Valenciana de cuna. Experta en nada. Observadora en todo. Admiradora de las abuelas y los abuelos, sabios y eternos.

Un Comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *