Las reflexiones de la Abuela

EL PODER DE SER AGRADECIDO

Hoy la Abuela os trae una reflexión suya, que le lleva algún tiempo rondando la cabeza tras observar y observar su entorno. Una reflexión que le resulta cuanto menos, importante. Y, por ello, quiere compartirla con vosotros.

En el Bolsillo de mi Abuela solemos hablar de cómo encaminarnos hacia la libertad financiera. Pero la vida es algo más que conseguir abundancia económica.

Llevo tiempo observando que la gente no acostumbra a ser agradecida. Seguro que alguna vez le habrás oído a tu abuela decir: “es de bien nacido ser agradecido”.

Gracias. Esa palabra tan breve que nos hace tan humanos. Gracias. Esa palabra, que al igual que los intermitentes del coche, hemos dejado de usar. Gracias. Nos cuesta decirla. ¿Por qué?

La conclusión a la que he llegado es que damos por hecho muchas cosas en la vida. No valoramos lo que tenemos. Y ésta, a mi parecer, es la clave para ser más feliz.

Seguro que también habrás oído aquello de: 
“no valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos.”

Todo, absolutamente todo lo damos por hecho. Damos por hecho que tenemos agua caliente, electricidad, que tenemos comida, unos hijos maravillosos, que tenemos salud, trabajo y un gran etcétera.

Muchas veces no sabemos realmente lo que tenemos. Lo afortunados que podemos llegar a ser.

Cuando damos las gracias por las pequeñas cosas de la vida, nos volvemos más felices. Cierto es que la vida nos da golpes. La vida está repleta de dramas: fallecimientos; enfermedades graves; cuando una persona tiene más de 45 años, se queda sin trabajo y tienes pocas expectativas de conseguirlo. Eso sí que son dramas.

En estos casos, tienes todo el derecho a estar triste. Ahora bien, quejarnos porque no encontramos la talla de los pantalones que más nos gustan, que te ha tocado pasillo  en lugar de ventanilla en el tren… es un delito por nuestra parte. Vivimos en nuestra burbuja y cuando no tenemos dramas reales, nos olvidamos de relativizar.

¿Tienes una madre y un padre con salud? ¿Tienes trabajo? ¿Tienes un plato de caliente en la mesa? ¡Tú no sabes realmente lo que tienes!!

Muchas personas quisieran tener eso, seguro. Entonces, no estamos tan mal. Como mucho, tenemos circunstancias negativas. Que si lo pensamos seguro que podemos cambiar la situación. Pero nos resulta más fácil quejarnos.

Todos tenemos claro que en nuestras vidas no todo es de color de rosa. Por esta misma razón, debemos aprender a dar las GRACIAS por todo aquello que sí tenemos.

La vida no es fácil, pero sí es simple.

Las pequeñas cosas de la vida son gratis o muy baratas. Andamos por la vida como pollos sin cabeza. No nos damos cuenta de lo que realmente es importante en la vida.

Vamos tan rápido, que nos fijamos en lo superficial. Sólo nos paramos a ver qué es realmente importante en la vida cuando nos ocurre algo malo.

La ilusión es nuestro motor. La ilusión no llueve del cielo, tenemos que crearnos ilusiones. Como decía, la vida está hecha de las pequeñas cosas: la cerveza de los viernes con los amigos, caminar por la montaña un domingo, una comida con nuestros seres queridos, un beso cada mañana de nuestra pareja, un te quiero, un por favor, un simple gracias.

Por esto y tras observarse a ella misma y al entorno, la Abuela ha querido compartir esta reflexión con vosotros.

Aprendamos a ser agradecidos. Un simple gracias cuando alguien nos ha ayudado en algo. Un simple gracias por levantarnos una mañana más. Un simple y grandioso GRACIAS por estar vivos.

Joven Economista. Valenciana de cuna. Experta en nada. Observadora en todo. Admiradora de las abuelas y los abuelos, sabios y eternos.

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