• La Abuela ahorradora

    LA INFIDELIDAD FINANCIERA

    Hoy os traigo un tema incómodo para algunos.

    En este mundo no sólo existe la infidelidad amorosa. También tenemos infidelidades en otros ámbitos como por ejemplo: el financiero.

    La infidelidad financiera existe y no es más que mentir u ocultar información a nuestra pareja sobre el dinero.

    Y créeme cuando te digo que está tan normalizada, o más, que la amorosa.

    Sabemos que las traiciones y los problemas financieros son el principio del fin de una relación.

    ¿Qué problemas nos puede acarrear la mencionada infidelidad financiera?

    • Una vez abrimos la veda con la primera mentira, se vuelve mucho más sencillo seguir con más mentiras.
    • Se acentúan los problemas financieros.
    • Las emociones que experimentamos por una traición de índole financiero son las mismas que experimentamos tras una infidelidad amorosa. ¿Por qué? No deja de ser una mentira y quebrantamos la confianza.

    ¿Cómo lo solucionamos?

    PUNTO 1. En una pareja existen dos temas tabú (no en todas): el dinero y el sexo. Ambos merecen la misma importancia y justo son de los que menos hablamos.

    PUNTO 2. Establecer acuerdos (esto es aplicable a todo). Si hay problemas financieros o una mala gestión del dinero, nunca es tarde. Los acuerdos son nuestra solución. No somos enemigos, somos un equipo. Con acuerdos nos referimos a aspectos como:

    Quién se encarga de qué.

    Quién paga qué.

    Qué deudas tiene cada uno.

    La vida cambia y los acuerdos también deben hacerlo. Siempre no tenemos la misma situación económica ni laboral.

    Y, por supuesto, es muy importante no romper los acuerdos a espaldas de nuestra pareja. Mejor modificarlos antes que romperlos.

    PUNTO 3. Hablar de las prioridades de cada uno.

    PUNTO 4. Elaborar un presupuesto para ordenar nuestras finanzas y evitar discusiones.

    En definitiva, construir los pilares a través de la COMUNICACIÓN. Esto es trasladable a todos los ámbitos, no sólo el financiero.

  • Las reflexiones de la Abuela

    EL PODER DE SER AGRADECIDO

    Hoy la Abuela os trae una reflexión suya, que le lleva algún tiempo rondando la cabeza tras observar y observar su entorno. Una reflexión que le resulta cuanto menos, importante. Y, por ello, quiere compartirla con vosotros.

    En el Bolsillo de mi Abuela solemos hablar de cómo encaminarnos hacia la libertad financiera. Pero la vida es algo más que conseguir abundancia económica.

    Llevo tiempo observando que la gente no acostumbra a ser agradecida. Seguro que alguna vez le habrás oído a tu abuela decir: “es de bien nacido ser agradecido”.

    Gracias. Esa palabra tan breve que nos hace tan humanos. Gracias. Esa palabra, que al igual que los intermitentes del coche, hemos dejado de usar. Gracias. Nos cuesta decirla. ¿Por qué?

    La conclusión a la que he llegado es que damos por hecho muchas cosas en la vida. No valoramos lo que tenemos. Y ésta, a mi parecer, es la clave para ser más feliz.

    Seguro que también habrás oído aquello de: 
    “no valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos.”

    Todo, absolutamente todo lo damos por hecho. Damos por hecho que tenemos agua caliente, electricidad, que tenemos comida, unos hijos maravillosos, que tenemos salud, trabajo y un gran etcétera.

    Muchas veces no sabemos realmente lo que tenemos. Lo afortunados que podemos llegar a ser.

    Cuando damos las gracias por las pequeñas cosas de la vida, nos volvemos más felices. Cierto es que la vida nos da golpes. La vida está repleta de dramas: fallecimientos; enfermedades graves; cuando una persona tiene más de 45 años, se queda sin trabajo y tienes pocas expectativas de conseguirlo. Eso sí que son dramas.

    En estos casos, tienes todo el derecho a estar triste. Ahora bien, quejarnos porque no encontramos la talla de los pantalones que más nos gustan, que te ha tocado pasillo  en lugar de ventanilla en el tren… es un delito por nuestra parte. Vivimos en nuestra burbuja y cuando no tenemos dramas reales, nos olvidamos de relativizar.

    ¿Tienes una madre y un padre con salud? ¿Tienes trabajo? ¿Tienes un plato de caliente en la mesa? ¡Tú no sabes realmente lo que tienes!!

    Muchas personas quisieran tener eso, seguro. Entonces, no estamos tan mal. Como mucho, tenemos circunstancias negativas. Que si lo pensamos seguro que podemos cambiar la situación. Pero nos resulta más fácil quejarnos.

    Todos tenemos claro que en nuestras vidas no todo es de color de rosa. Por esta misma razón, debemos aprender a dar las GRACIAS por todo aquello que sí tenemos.

    La vida no es fácil, pero sí es simple.

    Las pequeñas cosas de la vida son gratis o muy baratas. Andamos por la vida como pollos sin cabeza. No nos damos cuenta de lo que realmente es importante en la vida.

    Vamos tan rápido, que nos fijamos en lo superficial. Sólo nos paramos a ver qué es realmente importante en la vida cuando nos ocurre algo malo.

    La ilusión es nuestro motor. La ilusión no llueve del cielo, tenemos que crearnos ilusiones. Como decía, la vida está hecha de las pequeñas cosas: la cerveza de los viernes con los amigos, caminar por la montaña un domingo, una comida con nuestros seres queridos, un beso cada mañana de nuestra pareja, un te quiero, un por favor, un simple gracias.

    Por esto y tras observarse a ella misma y al entorno, la Abuela ha querido compartir esta reflexión con vosotros.

    Aprendamos a ser agradecidos. Un simple gracias cuando alguien nos ha ayudado en algo. Un simple gracias por levantarnos una mañana más. Un simple y grandioso GRACIAS por estar vivos.

    ¡FELIZ NAVIDAD!

  • La Abuela ahorradora

    MÉTODO PARA ACABAR CON LAS DEUDAS

    Cuenta la leyenda que todo empieza con una tarjeta de crédito y acaba con la tarjeta de crédito, un préstamo personal, la televisión a plazos, el coche financiado, una hipoteca a 40 años y tropecientas cosas más.

    No os culpo, la vida está hecha así. Este universo consumista en el que vivimos está hecho para que te gastes el dinero que no tienes.

    La verdad que con este sistema podemos aspirar a tener muchas cosas que necesitamos o creemos necesitar. Eso sí, sacrificamos algo que a vuestro juicio dejo si es o no importante en vuestras vidas. La libertad.

    Posesión vs. Libertad

    Las deudas, sobretodo, la acumulación de ellas nos quitan libertad. Y tú me dirás: ¿Pero por qué dices eso? Si gracias a ello puedo incrementar mi calidad de vida (en cuanto a cosas materiales me refiero).

    Pues bien, las deudas nos hacen esclavos. Esclavos del trabajo, esclavos del dinero. Si uno ya de por si necesita sí o sí trabajar para vivir, imagínate con un saco de deudas.

    Si comprar más y más y tener lo mejor de lo mejor te hace feliz, adelante. No vamos aquí a quitarte la ilusión.

    Pero  para el juicio de la ABU, las deudas te convierten en esclavo del dinero, dejas de ser libre financieramente. Esto te lleva a la angustia permanente y el miedo a caer enfermo, a que te despidan o simplemente la angustia de llegar a fin de mes.

    Pero bueno lo hecho, hecho está. Y tiene solución.

    Si tienes muchas obligaciones financieras este método puede ser útil para ti. Ahora bien, el método que te voy a detallar a continuación será adecuado para ti siempre que tu gastos sean menores (aunque sea por poco) a tus ingresos.

    PASOS PREVIOS

    Primero, como siempre, es importante saber dónde estamos. Es decir, cuál es nuestra situación económica real. Para ello, te aconsejo que elabores un esquema de cuáles son tus ingresos y por qué caminos se va tu dinero. Si quieres saber más sobre cómo elaborar tu presupuesto pincha aquí.

    Segundo, instaura en tu vida el hábito del pre-ahorro. No ahorres lo que te sobre a fin de mes. La clave está en ahorrar la cantidad que te hayas establecido a principio de mes, nada más ingresar la nómina. No te agobies creyendo que eso es imposible, el ser humano tiene una gran capacidad de adaptación a las nuevas situaciones. Al principio te costará, pero verás que los meses siguientes será más fácil.

    De la misma forma que cuanto más ganamos, más gastamos. Cuando pre-ahorramos nos adaptamos a nuestro nuevo presupuesto de gasto.

    Tercero, vamos a reducir nuestras deudas. Son muchos los métodos que existen para liquidar nuestras deudas pero hoy vamos a hablar de uno muy concreto.

    ¿CÓMO PODEMOS REDUCIR NUESTRAS DEUDAS?

    Antes que nada, vamos a partir de la premisa de que no nos vamos a endeudar más.

    Tras tomar esta decisión, ¿cómo reducimos nuestras deudas?

     

    CASO PRÁCTICO:

                                                                                                                           

    –        Hipoteca = 400€/mes.

    –        Préstamo coche = 250€/mes.

    –        Préstamo personal = 120€/mes.

    –        Tarjeta de crédito = 400€.

    –        Financiación electrodomésticos = 80€/mes.

     

    Este método trata de ir reduciendo y eliminando nuestras deudas empezando por la más pequeña.

    Cuando conseguimos eliminar la más pequeña, utilizamos el dinero que empleábamos en ella para ir reduciendo la siguiente. Y así sucesivamente.

    En este caso, empezaríamos reduciendo la financiación del electrodoméstico que nos supone 80 euros cada mes. Podemos emplear una parte del dinero que estamos pre-ahorrando para hacer aportaciones a esta deuda.

    Cuando finalicemos dicha deuda, dispondremos de 80 euros más cada mes para ir reduciendo la segunda deuda con la que queremos acabar.

    Cuáles fichas de dominó, nuestras deudas van a ir cayendo una tras otra.

    Aquí hago un paréntesis. Para mí, la más fácil de erradicar es la tarjeta de crédito. Sustituye la tarjeta de crédito por una de  débito o por el pago en efectivo. De tanto dispones, tanto gastas. La tarjeta de crédito es muy golosa y además nos cobrarán intereses.

    Sabemos que la hipoteca va a ser más complicado erradicarla. Pero imagínate que consigues eliminar todas las demás y sólo te quedaras con la hipoteca. Estamos hablando de una reducción del gasto mensual de 850 euros!

    Dinero que podríamos emplear en gran parte para seguir ahorrando y caminar más rápido hacia nuestra libertad financiera. Una libertad que nos va a permitir en un futuro acabar con la dichosa hipoteca (por ejemplo).

    Por tanto, no esperes más y elabora tu lista de deudas de menor a mayor y así conseguir acabar con ellas. ¡Tu libertad financiera está más cerca que nunca!