• La Abuela ahorradora

    FINANZAS DE ANDAR POR CASA: el peligro de la inflación.

    ¡Hola de nuevo! Nuestra Abuela ya tenía ganas de escribiros. Hoy os trae una breve lección porque  ha descubierto que tener el dinero debajo del ladrillo lo único que le está generando es polvo.

    Así, tal cual.

    En este post os hablaremos del invisible monstruo de la inflación. No os alarméis que hoy vamos a saber cómo mantenerla a raya.

    En primer lugar, ¿qué es la inflación?

     La inflación es el aumento generalizado de los precios a lo largo del tiempo.

    Para medir el incremento de la inflación se utiliza como herramienta el IPC (Índice de Precios al Consumo), que refleja las variaciones en los precios que sufren un determinado conjunto de bienes y servicios en un momento concreto del tiempo.

    A continuación, os mostramos un gráfico de las variaciones que han sufrido los precios en los últimos dos años en España.

    Fuente: www.epdata.es

    El gráfico nos muestra que los precios han sufrido variaciones positivas, es decir, en los últimos años han ido incrementándose.

    Ahora bien, vamos a lo que realmente nos interesa.

    ¿Qué implica esto en nuestro dinero?

    Muy fácil. Supongamos que hoy la botella de leche que consumes habitualmente vale 1 euro. Ahora supongamos que mañana la misma botella de leche cuesta 2 euros. Esto implica que con el precio actual de una botella de leche, antes podías comprar dos y ahora, con el mismo dinero en mano, únicamente podrás comprar una.

    ¿Cuántas veces has oído o tú mismo has dicho eso de: “si es que hoy vas al supermercado con 50 euros y has comprado cuatro cosas…”? Seguramente alguna que otra vez.

    Ahora supongamos otro escenario. Los salarios aumentan un 1% y los precios suben un 3%. En muchas ocasiones, la primera noticia nubla la percepción nuestra sobre la segunda. Y, en realidad, lo que ha ocurrido es que has perdido poder adquisitivo. Es decir, es como si nos hubieran bajado el sueldo un 2%.

    ¿Y qué ocurre con nuestros ahorros?

    Con nuestros ahorros ocurre lo mismo. Si ahorramos dinero y no hacemos nada con él, es decir, si lo dejamos inmóvil en una cuenta o debajo del colchón, con el paso del tiempo estamos perdiendo dinero. La inflación sigue creciendo año tras año y tu dinero hoy no valdrá lo mismo que mañana, tendrá menos valor. E aquí la importancia de poner a trabajar una parte de tu dinero.

    Para combatir la inflación, debemos invertir. Para ello, tendremos que ponernos en marcha para conocer las diferentes opciones de las que disponemos y elegir, con conocimiento, aquella que más se ajusta a nuestro perfil.

    Como premisa, la rentabilidad mínima que deberíamos obtener para que nuestro dinero no pierda valor sería la equivalente al porcentaje de inflación.

    También es importante tener en cuenta la fiscalidad en nuestras inversiones, ya que un porcentaje de nuestras ganancias se verá destinado a pagar el impuesto correspondiente. Por tanto, debemos obtener rentabilidades superiores a la inflación.

    Si, por el contrario, decides no hacer nada con tu dinero, mantenerlo intacto y seguir ahorrando, estupendo. Todas las opciones son válidas. Pero si lo haces, debes conocer también los riesgos comentados anteriormente.

    ¡Gracias por hacer cada día más grande esta comunidad!! No olvides compartir. ¡Nos vemos! 😉

  • Las reflexiones de la Abuela

    MENOS ES MÁS.

    Aquí una servidora, la que da voz a elbolsillodemiAbuela, ha descubierto su filosofía de vida a sus veinte y tantos años. Menos es más.

    Bueno, considero que eso es algo que uno lleva dentro según como ha sido educado y su entorno en general. El tema es que somos una sociedad que nos arrastra a otro camino. Nos convencen de que la felicidad está en tener muchas cosas: una casa lujosa, mucha ropa, un buen coche, comprar cosas que creemos necesitar (porque así nos lo venden), tener el mejor Smartphone, ordenador, Tablet, patinete, y más y más…

    Pero me he dado cuenta de que vivir con menos aporta más. ¿Por qué me he dado cuenta? Pues bien, yo no soy una experta en la vida pero sí muy observadora. Me gusta reflexionar mucho. Y un día me di cuenta de que tenía muchas cosas buenas en mi vida pero había una que no me dejaba ser feliz del todo. Tenía un trabajo que no me estaba dejando serlo.

    Y me preguntaba por qué no, si era un trabajo cómodo y, además, me pagaban muy bien. Seguramente el trabajo ideal para muchos: poco trabajo y un buen salario.

    Pero no, para mí no lo era. Yo consideraba que no había dedicado más de 20 años de mi vida a formarme para tener un trabajo dónde no crecía ni personal ni profesionalmente, por muy bien que me pagaran. Entonces me di cuenta de que ahora era el momento de actuar, mañana es demasiado tarde.

    Esa decisión me ha enseñado que como dice la famosa frase: “No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita”. Renunciar a ese trabajo hizo que tomara el control de mis finanzas y, únicamente, tuvo como consecuencia “negativa” (que personalmente no me lo parece) tener que renunciar a poder comprar más cosas innecesarias en mi vida.

    Por más que te quieran convencer, no necesitas lo mejor de lo mejor del mercado ni cada vez más y más.

    Hay otra frase que me gusta mucho y es: no trabajes por dinero, haz que el dinero trabaje para ti.

    El objetivo de este blog es volver a esa esencia en la forma de vida de nuestros abuelos. Ellos eran felices con mucho menos. No necesitaban para vivir tantas cosas como hoy queremos acumular.

    La felicidad no es tener muchas cosas materiales, eso nos quieren hacer creer. Y llenamos muchos vacíos personales así. Permíteme que te diga que por más comprar, los vacíos no se van a llenar.

    Tampoco se trata de tener una vida mediocre, ser tacaño ni nada de eso. Se trata de centrarse en lo que verdaderamente importa. Cambiar tu relación con el dinero y tomar las riendas de tu economía para conseguir todo aquello que te propongas.